Saber estorbar

El primo de un amigo dice que las personas paridas en esta latitud tienen algo en común: son buenas para estorbar; el primo de mi amigo da en el clavo con una característica de las y los representantes de este lugar llamado Colombia. Sáquese el patrioterismo barato al que le acostumbraron y abra su mente a lo que voy a decirle a continuación.

Nos acostumbraron a buscar y encontrar paños de agua tibia para las simplezas del ego y, de paso, para vivir en negación ante los diez mil problemas de un Estado pegado con babas y “la democracia más antigua de América Latina”.

Nos enseñan que tenemos el segundo mejor himno nacional del mundo (después de La Marsellesa), el mejor café del universo, las mujeres más hermosas, la guerrilla más antigua, que somos los mejores jugando fútbol, bailando salsa y haciendo el amor… ¿Según quién o cómo se supone que se hacen esas mediciones que se desbordan en superficialidades y se caen de su peso en tontería?

Por favor…

Un país serio, con una ciudadanía seria también, no debería pensar como piensan los niños y las niñas a la hora del recreo, cuando pelean por saber quién tiene el padre más lindo o la madre más fuerte.

Es cierto lo que dice el primo de mi amigo, como también es cierta esa frase que el mismo amigo le atribuye a Daniel Samper Pizano y que parafrasearé: “el mundo le debe a Colombia eso de señalar objetos usando la boca, los labios, “la trompa” o la jeta, si se quiere”.

Pero volvamos a la bendita manía de estorbar:

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Estorba la gente en los andenes, con y sin pandemia, una señora que carga una bolsa de mercado logra tapar un andén de tres metros de ancho, de igual forma un tipo con el tapabocas colgado del cuello como un babero que camina hablando por celular. Intentas sobrepasar por la derecha y el hombre se inclina a la derecha, intentas sobrepasar a la señora por la izquierda y resulta imposible… Saben estorbar.

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La vía está llena de conductores y conductoras que desconocen el uso de las luces direccionales. Cualquier espacio entre vehículos se llena con motociclistas, ciclistas, zorreros, motociclistas que cargan una lavadora, toda clase de rebuscadores de monedas que piden limosna o intentan vender un bien o servicio inútil bajo el sol. Estorban todo el día, todos los días, de siete a siete.

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Los pasillos de los supermercados se bloquean con hombres y mujeres que dejan botados sus carritos a un lado para admirar las galletas en el espacio libre. La fila para pagar irrespeta el distanciamiento social, las charlas entre dos personas parecen ser más fructíferas a los pies o en la cima de las escaleras eléctricas, o junto a la puerta del ascensor.

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Estorba la gente cuando te ve feliz; crean perfiles falsos en redes sociales para tratar de acabar con tu relación; en las oficinas de recursos humanos se inventan chismes cuando intentas acceder a un puesto de trabajo; en la fila del banco o en cualquier edificio de oficinas, del sector público o privado, la gente estorba también.

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Estorba la ultraderecha, estorban los religiosos radicales cuando el país intenta firmar un acuerdo de paz; se interponen en el matrimonio igualitario, se interponen en la adopción de niños por parejas del mismo sexo; se atraviesan al rock, a la libertad sexual y reproductiva; estorban en la consulta anticorrupción; detienen cualquier cosa que lleve el sello de “educación” o “salud” gratuitas y de calidad…

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Parece que estorbar es posible, el lío es hacia dónde o a quién se estorba. Ahora bien, de nuevo hay un llamado a un paro nacional el 21 de noviembre, es una pena que se dé en medio de una pandemia y que a la par el gobierno perverso decida hacer uno de sus días sin IVA en la misma fecha. 

De todas formas hay que pensar en estorbar mejor, en atravesarse a la explotación minera del páramo de Santurbán, en volverse la piedra en el zapato de un gobierno sospechoso de fraude electoral y actos de corrupción; hay que interponerse a la maldad, a la violencia, al salvajismo de los cuerpos de policía; estorbarle al poder, pero no sólo el 21 de noviembre, hay que hacer la tarea todos los días.

#21N #21NParoNacionalColombia #CallesVivas

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