El día de la bestia

La imagen daba algo de miedo. Siempre he sido un ignorante, así que cuando llevé la película al mostrador estaba convencido de que alquilaba un film de terror y que tendría pesadillas. Era 1998, la locación, el Blockbuster Video del Parque San Pío; la película: “El día de la bestia”.

Sentado frente al televisor de 24 pulgadas, puse a trabajar el VHS durante todo el fin de semana. Intentaré escribir esta nota sin muchos spoilers, pero aun cuando piensen que he arruinado alguno de los momentos de la película, espero que la vean también. “El día de la bestia” (1995), película de Álex de la Iglesia (coescrita con Jorge Guerricaechevarría), es una de las mejores películas de la historia del cine, según yo (como dirían en México).

La historia

En medio de la locura alrededor del fin del milenio, un sacerdote, catedrático de Teología de la Universidad de Deusto, está obsesionado con los resultados que ha arrojado su transcripción numérica del Apocalipsis, está convencido de que el Anticristo nacerá en Madrid, el 25 de diciembre de 1995.

Con el fin de impedir que el mal se apodere del mundo, está decidido a engañar al Diablo e impedir que la oscuridad cubra a la humanidad. Para ello debe vender su alma y traicionar a Cristo, como lo hizo Judas. En su aventura quijotesca, el sacerdote consigue un aliado: un metalero gordo, junkie, vendedor de discos de rock y metal, satánico, que parece entender a la perfección la locura del sacerdote.

A esa pareja se les une un estafador de televisión (como si no lo fueran todos), que dice ser maestro de lo oculto y estudioso de lo paranormal. El conductor de “La zona oscura”, un programa en el que hacen exorcismos al aire, entrevistan a personas abducidas por los extraterrestres, y en el que bailarinas en vestidos muy cortos forman parte del set.

El sacerdote, el metalero y el maestro de lo oculto. Los tres invocan al diablo, se enfrentan a todos los demonios sueltos por Madrid (reales y metafóricos) y salvan al mundo de la llegada del Anticristo, sin que nadie, aparte de ellos se entere, por supuesto.

Los personajes

Una de las grandes genialidades del guion es que nos presenta personajes ambivalentes, increíblemente humanos. Ángel Berriartúa (interpretado por Álex Angulo), es un sacerdote con una misión compleja: engañar al Diablo haciéndose pasar por su servidor, pero es demasiado bueno para verlo hacer el mal de las formas menos eficientes y más inocentes posibles. Su visión del satanismo y la maldad son el cliché que acompañó a todos los que crecimos en los años ochenta y noventa.

Su encuentro con José María (interpretado por Santiago Segura) es emocionante porque él mismo es el cliché que el sacerdote está buscando: un metalero gordo, barbado, mechudo, consumidor de drogas, que dice ser satánico… y de Carabanchel (sitio originario de la banda Satannica de la que es fiel seguidor). No obstante, José María, de apariencia tosca y violenta, es capaz de ser amoroso y protector con el sacerdote que acaba de conocer. Inmediatamente se pone a su servicio.

Ante la necesidad de un experto en pactos con el Diablo, aparece en escena el Profesor Cavan, “investigador de lo oculto, mago del misterio y maestro de lo sobrenatural” (interpretado por Armando de Razza), un showman que simplemente utiliza lo paranormal para sacarle dinero a una audiencia de “10 millones de gilipollas”, que ven su programa. Después de aventurar con Ángel y José María, termina creyendo en todo lo que antes consideraba charlatanería.

La película

Al final, “El día de la bestia” tiene de todo un poco, en esencia es una película de aventura, un día en el que ocurre de todo y nuestros héroes pasan las duras y las maduras. Es una muy buena comedia, secuencias elaboradas, diálogos inteligentes y graciosos, interpretados por actores fenomenales. Y cuando aparece el Diablo a aceptar el alma que los tres le están ofreciendo, la escena cumple con su objetivo de dar miedo. (Eso y el mensaje de  “Esto no es un juego”, adornado con la risa de José María).

La película consagró a Santiago Segura como actor cómico, despertó el interés de generaciones en el cine español y, por supuesto, le abrió el camino al director y guionista, Alex de la Iglesia. De hecho, en España la película ganó 6 premios Goya de los 14 a los que estuvo nominada, incluyendo mejor director y mejor actor revelación.

En mi caso, tuve que conseguir otro VHS para grabarla y poder seguir viéndola mil veces más. No me gusta usar esta etiqueta, pero siempre diré que “El día de la bestia” es una obra maestra («Se ve lo que se quiere ver»). Llegué a obsesionarme tanto con este largometraje que me sabía los diálogos de memoria, cosa bastante difícil de hacer, porque el español de España en ocasiones resulta ininteligible en América Latina. «¿Ha leído usted a Tritemio?» «¿A Tritemio? No, creo que no.»… «Padre, mire cómo vuelo, ¡como los ángeles!»…

Finalmente, un día en 2012, en el claustro de Santo Domingo, en una versión del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, pude conocer a Alex de la Iglesia, estrechar su mano y darle las gracias por “El día de la bestia”. Hubiera querido decir algo más, pero siempre me pasa lo mismo cuando conozco a mis ídolos, me paralizo y prefiero no hacer nada, no arriesgar “la mística” del encuentro.

Después de subir esta nota, me daré el lujo de ver la película una vez más. Ya no tengo un VHS pero tengo una copia digital que utilizo con frecuencia en mis clases de escritura. Espero que quien lea estas líneas pueda ver este largometraje si todavía no ha tenido el gusto de hacerlo.

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