¿Y ahora qué?

La caída inmediata del gobierno con una marcha era impensable. Ahora que nos tienen contados se acercan tiempos todavía más difíciles. Seguirán intimidando a todo aquel que hable en contra del gobierno opresor e incompetente. Sin embargo, la jornada de paro nacional vivida ayer en Colombia es histórica y, sin duda, traerá cambios.

A lo largo y ancho de Colombia, la ciudadanía se manifestó. Salimos a la calle, a gritarle al gobierno, especialmente al “presidente” Iván Duque nuestros desacuerdos con su forma de dirigir el país. No nos gusta que se engañe a los estudiantes, que se explote a los trabajadores, a los pensionados, que se masacre a los niños, que se contamine el agua, que se talen los bosques o se mutile a los tiburones, que los bancos se roben tus esperanzas… Colombia está haciendo agua económica, política y ecológicamente.

Al principio las marchas fueron pacíficas, después apareció el conflicto entre supuestos manifestantes y el Escuadrón Móvil Anti Disturbios (Esmad) en ciudades como Cali y Bogotá. El gobierno y su policía no iban a permitir que la jornada transcurriera en calma, la ciudadanía podría empezar a creer son prescindibles. En Cali hubo saqueos al comercio; en Bogotá comenzaron por atacar edificios públicos del gobierno local y nacional; en Bucaramanga hubo ataques a edificios públicos, cajeros automáticos y establecimientos comerciales… tiempo después de terminada la marcha.

De forma infame, los noticieros nacionales de los canales privados (RCN y Caracol) dieron un excelente cubrimiento a los disturbios, a los conatos de disturbio. Están tan adiestrados que podía verse en los ojos de los presentadores la emoción porque ciudades donde todo había transcurrido en paz, como Bucaramanga, presentaban ahora problemas. Otros medios, como CityTV, recordaron el papel del periodismo y buscaron informar sin sesgo.

Y pasó lo impensable, algo nunca antes vivido en Colombia: el cacerolazo. Durante horas, mientras la policía contenía el supuesto vandalismo de unos cuantos (vimos videos de hordas de policías golpeando a una sola persona, una clara demostración de abuso de la fuerza). Hombres, mujeres y niños salieron a las ventanas, en algunos lugares a la calle, con sus peroles y cucharones a hacer ruido, para que los medios no pudieran tapar el clamor del pueblo repitiendo una y otra vez las imágenes de los disturbios. El cacerolazo tenía la intención clara de retomar el espíritu de la protesta: gritarle al gobierno que lo está haciendo mal, que está llevando todo un país al desastre.

Finalmente, habló el “presidente” y no dijo nada, como es su costumbre. El espíritu del paro debe continuar, probar otras estrategias pacíficas que nos lleven a ver cambios reales (o el gobierno funciona o se va). Más cacerolazos, reuniones de la ciudadanía a hacer plantones. Cartatones al mandatario, si recibir una carta con un reclamo impresiona, imagínese recibir dos, ocho o veinte millones de cartas quejándose de usted y deseándole una feliz navidad.

No olvidemos que el presidente es un funcionario público, que los del Escuadrón Móvil [Anti Democracia] también son funcionarios públicos. El de ayer fue el primer memo, al tercero se van todos.

#ElParoSigue #DuqueRenuncie #ParoNacional21Nov

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