«Adiós, Colombia de mierda»

(Tito Lombana)

Todas las imágenes fueron suministradas por la producción de The Smiling Lombana.

La familia, esa supuesta base de la sociedad donde se aprende todo lo bueno que hace persona a una persona. La familia, pero esa que se defiende a capa y espada por los sectores más conservadores, bien puede ser el principal problema del país.

O al menos es una reflexión que me queda en el pecho después de acercarme a Tito Lombana, el abuelo de Daniela Abad, el esposo de Laura, el padre de Bárbara y Mónica, el suegro de Héctor Abad Faciolince, el artista de Los zapatos viejos de Cartagena. Tito Lombana, «el hijo de Rockefeller», un personaje que llevó una vida que es en sí misma un tratado sobre Colombia y una parte del ser colombiano en la segunda mitad del siglo XX.

The Smiling Lombana es el segundo documental de Daniela Abad. Explora sus orígenes por la línea materna y en la figura de su abuelo Tito logra emocionar y conmover al espectador desapercibido, al espectador promedio que no considera importante ver documentales porque a su juicio no deslumbran como el cine comercial lleno de lugares comunes. Sin embargo, hasta el más lerdo de los espectadores va a encontrar razones para participar en el juego que propone la película.

El relato nos ofrece atmósferas cambiantes que, como en las novelas clásicas, van de Cartagena a Madrid, de Madrid a Florencia y de ahí a Medellín, desde los años 50 hasta los 90; de la Colombia rural a la Colombia urbana pero de pensamiento feudal. Nuestro personaje protagónico, de sonrisa y figura apolíneas (una especie de escultura del Renacimiento tropical) es también un personaje con un carácter lleno de matices y grises dionisiacos (modernos y tropicales también, en su justa medida). El relato engancha y una vez te engancha no te suelta.

La familia y en la familia el tabú, eso de lo que no se habla, de lo que nadie quiere hablar. Por eso la empatía con Tito, su esposa, sus hijas, su nieta… porque a mi modo de ver, aquello que caracteriza a la familia colombiana (no puedo hablar de las familias de otro lugar) es que se desenvuelve en un país donde la doble moral es norma, el país de las espaldas más grandes del mundo que no dejan ver nada de lo que sucede detrás de ellas, el país de los closets más amplios, el país donde todo está “enclosetado” o si se quiere y viene al caso: encaletado.

Algunas de las muchas palabras clave: arribismo, orgullo, desamor, ambición, arte, egoísmo, vanidad, amor, ilegalidad, engaño, alegría, hipocresía, familia… algunos son rasgos del protagonista, otros del mundo que lo rodeó y que ahora es nuestro mundo. No le veo sentido a ‘espoilear’ las películas, menos este tipo de película que se convierte en un documento histórico, necesario para entender la realidad, para entendernos como sociedad.

Al final, siento que a través de esta historia familiar quedó bien relatado el cambio en la psique de Colombia, la traquetización de la misma. Tenemos otra versión de qué fue lo que pasó en nuestras ciudades, con nuestra gente, con el tejido social. Daniela Abad nos abrió la puerta para que chismoseáramos en la casa de los Lombana Cannas, con la sorpresa de que al asomar la cabeza lo primero que encontramos es un espejo de piso a techo, de pared a pared, del que ya no se puede escapar.

Apéndice: Mientras escribo esta reflexión, la película ya salió de cartelera en Bucaramanga (ciudad a la que tanta falta le hace verla), pero continúa en Bogotá, Cali y Medellín. Ojalá aprovechen en esas ciudades para darse la oportunidad de verla y sacar sus propias conclusiones. En Twitter pueden seguir la cuenta @SmilingLombana y los HT #MiSecretoFamiliarEs o #SonríeYReinarás como para que se hagan una idea.

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